Viaje
Viaje

Guía nuestro camino para no olvidarnos de lo que es importante, rompe con esquemas que no nos permiten fluir al ritmo de nuestro propio yo y el universo. Es el antiguo símbolo de la estrella polar, que antes de la invención de las brújulas era utilizado por los viajeros para no perder el rumbo en sus travesías y que los celtas nos legaron como recordatorio de no perder la dirección en la travesía mas importante, la de nuestra vida o en vivir nuestra vida. Dar orientación o rumbo a nuestras vidas es un reto, constantemente confundimos lo urgente con lo importante. No jerarquizamos y respondemos a los mandatos impulsores de ¡apurate!, mantente siempre ocupado y se perfecto. Corremos aunque no sabemos para que o a donde vamos. Nos mantenemos siempre ocupados para justificar que hacemos algo, aunque ese comportamiento nos haga improductivos, pues al no gratificarnos no estamos teniendo energía adicional. Y pretendemos ser perfectos lo que nos conduce a la intolerancia. Responder a estos mandatos impulsores es muy frecuente, estamos acondicionados culturalmente a hacerlo y con ello perdemos el rumbo. La vida es un viaje en el que se debe fluir al ritmo que marque el universo, hay que recordar a León Felipe, el poeta español: lo importante no es llegar primero y solo, sino juntos y a tiempo. Otra de las condiciones es disfrutar el fluir aún con sus imperfecciones y por supuesto darse cuenta que estamos viajando, imposible de lograr cuando estamos tan ocupados.